¿Quienes han sido los leñadores de nuestra atmósfera?
Si hemos escogido el ejemplo del bosque para ilustrar el
concepto de movilidad, no es sino debido a la facilidad con que
las personas identificamos comportamientos desacertados en estos
casos y, en contraste, a lo que cuesta identificar esos
comportamientos con otros recursos naturales, muy diferentes,
como es la capacidad de asimilación de contaminantes de la
atmósfera.
¿Por qué a estas alturas nos resulta fácil comprender la
necesidad de explotar los recursos madereros de un bosque de
manera racional pero seguimos sin hacer lo mismo con la
atmósfera terrestre?
Por tanto, una vez la atmósfera se ha visto muy castigada por un
mal uso de sus propiedades sería conveniente identificar los
leñadores responsables de esta tala masiva. Hay que tener en
cuenta, en todo lo que sigue, el tamaño de la población mundial.
Somos ya más de seis mil millones de habitantes y superaremos
los siete mil en algún momento del presente siglo así que,
cualquier hacha, por diminuta que sea, multiplicada por los
millones de hachas idénticas que pululamos por este planeta
hermoso, puede contribuir a un enorme daño sobre el entorno.
La atmósfera tiene serios problemas de
salud motivados por el uso irracional del automóvil privado
En el caso de las emisiones de contaminantes gaseosos a la
atmósfera los leñadores son bastante fáciles de identificar. El
principal es el modelo de transporte, aunque tienen también
muchísima importancia las instalaciones de producción eléctrica
que consumen combustibles fósiles -principalmente carbón y
derivados del petróleo- para su función productiva y las
calefacciones domésticas. En nuestro país el problema del
transporte se agrava en gran medida al haber apostado de manera
decidida por el transporte motorizado en detrimento de otras
formas de desplazarse mucho más respetuosas con el medio como es
el caso del ferrocarril tradicional o la bicicleta.
De acuerdo con el propósito de La Ciudad
de las Bicis nos vamos a centrar en el papel del ciclismo
urbano dentro de un modelo de transporte sostenible y dejaremos,
a un lado, el ferrocarril. Aunque cabría aquí mencionar la
excelente combinación que resulta de éste -ya sea tren, metro o
tranvía- y de la bicicleta como apuesta clara por la
sostenibilidad.
En todo caso, y como ya hemos reconocido previamente, la
atmósfera tiene serios problemas de salud. Estos están motivados
por el uso irracional del automóvil privado. Un hecho al que
está contribuyendo, en gran medida, la nueva forma de
planificación urbanística y ciertos comportamientos en lo
relativo al acceso a vivienda por parte de los jóvenes, que son
los que necesitan desplazarse en nuestras ciudades.
La normativa actual comienza a imponer restricciones a los
motores de nuestros automóviles, pero mientras no se regulen la
longitud y el número de los desplazamientos, el problema va a
continuar. Una verdadera solución sería apostar por otras formas
de moverse de un lado a otro de la ciudad. Ahí es donde la
bicicleta adquiere pleno significado.
©laciudaddelasbicis.com W3C valide XHTML CSS y RSS