¿Qué hace que un modelo de desarrollo sea sostenible? La
atmósfera
Imaginemos ahora otro escenario. Trasladémonos a un punto en
el espacio desde el cual podamos contemplar en plenitud el
maravilloso espectáculo azul que nuestro planeta nos ofrece. Es
la atmósfera el elemento que ha permitido que la vida, tal y
como la conocemos hoy, se abriera paso. Sin embargo, utilizada
como ilimitado almacén de contaminantes, también puede ser el
escenario en que la vida desaparezca del modo en que hoy la
conocemos. Algo que debería preocuparnos principalmente a
nosotros como especie. Las condiciones han sido mucho más
adversas en el pasado y eso no ha impedido a infinidad de
organismos adaptarse y prevalecer. Aunque creo que estaremos
todos de acuerdo que, aunque igual de valiosos, nos resultan
mucho más atractivos los lobos, los ciervos o el vecino o la
vecina de en frente, que las amebas o los paramecios.
Pues bien, esa atmósfera benefactora que nos ha llevado hasta
aquí desde aquel instante en que todavía no nos habíamos erguido
sobre nuestros pies, controlado el fuego y desarrollado nuestras
primeras herramientas, será ahora nuestro bosque. No obstante,
no será su capacidad para ofrecernos un recurso, como en el caso
de las toneladas de madera, únicamente lo que necesitaremos
valorar. También su capacidad para gestionar los contaminantes
que nuestro modelo genera. Es decir, sus posibilidades de
asimilación, principalmente -y por simplificar-, de gases de
efecto invernadero.
Un modelo de desarrollo que no tenga en
cuenta las limitaciones del medio para suministrar recursos o
asimilar residuos no puede nunca ser considerado sostenible
Como en el caso del bosque antes expuesto, una sobreexplotación
de sus recursos conllevaría, más pronto o más tarde, su
desaparición. En este caso, una sobre-inyección de gases
provocaría un desequilibrio de los procesos que regulan la
atmósfera -y de lo que somos ya testigos de excepción-, un
peligroso incremento de la temperatura del planeta que terminará
haciendo desaparecer la vida tal y como la conocemos en la
actualidad.
Recapitulando, nuestro bosque planetario, la atmósfera, está ya
siendo peligrosamente conducido a su desaparición. Una
explotación irracional del mismo, sin tener en cuenta su
capacidad, lo ha degradado enormemente. Y lo que es más grave,
como a la hora de aprobar un plan de reforestación, es preciso
un tiempo para que las zonas devastadas por un incendio forestal
se recuperen, también la atmósfera va a necesitar de algún
tiempo. Es decir, incluso aunque ahora redujéramos al máximo
nuestras emisiones, la recuperación sería lenta y necesitaríamos
varias décadas para devolver a la atmósfera a una calidad
aceptable.
©laciudaddelasbicis.com W3C valide XHTML CSS y RSS