Una forma de completar el viaje o de ampliar el radio de
acción, es combinar la bicicleta con el tren. De esta forma se
pueden hacer excursiones acercándonos al punto de inicio en
ferrocarril. El tren convencional es el transporte de pasajeros
y mercancías más eficiente, sus infraestructuras causan menos
impacto en el entorno que autovías o vías de alta velocidad, su
funcionamiento vertebra el territorio dando a los pueblos por
donde pasa una vía de comunicación segura y rápida para sus
habitantes y empresas. Por ello, parece la combinación tren más
bici como un viaje ideal.
Pero no es oro todo lo que reluce, en la actualidad el
transporte de bicicletas en los trenes de RENFE se ve muy
condicionado por la falta de claridad en la normativa, los
cambios sorpresivos de convoyes y las restricciones en trenes
regionales que son los más utilizados por los ciclistas. Así, es
muy necesario antes de plantearse un viaje de esta índole,
informarse, llamar a los responsables, conseguir permisos.., es
decir, asegurarnos de que no se trunque nuestra excursión en el
primer paso.
En Aragón, hay múltiples rutas factibles y muy cómodas que
realizar de esta manera,
la vía verde del Tarazonica, el valle del río Grío, Jaraba, la
laguna de Gallocanta, la vía verde de Ojos Negros, el Matarraña,
el Serrablo, el castillo de Loarre y un sin fin más de
propuestas que en este modo de viaje se realizan cómodamente en
un día o en un fin de semana.
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