Para realizar un viaje cicloturista no hace falta ser una
gran figura del ciclismo internacional. Basta con tener ganas,
una planificación mínima y una bicicleta con unas pocas
características que harán del viaje algo mucho más cómodo.
Lo ideal para las primeras veces es escoger recorridos cortos,
con desniveles pequeños y a ser posible cuesta abajo. Son buenos
ejemplos de esto las vías verdes o los caminos cercanos a los
ríos. La corta duración de la jornada de pedaleo se puede
conjugar con visitas a monumentos o espacios naturales, con
paradas a hacer fotos, con descansos en bares o en lugares
paradisíacos.
Es importante dentro de esta mínima planificación tener en
cuenta unos detalles antes de la misma.
Saber si el camino es asfaltado o de tierra: los kilómetros en
asfalto pasan mucho mós ropidos, así una ruta por tierra es
aproximadamente el doble de dura que una por asfalto.
Tener en cuenta la climatología, el viento es el principal
enemigo del ciclista, hasta tal punto que una ruta con viento en
contra puede llegar a ser imposible de acabar. Además, se podrá
así acertar con la ropa a llevar, con algo caliente y que corte
el viento en días frescos o con manga corta y crema solar en
días calurosos.
Tener la bici a punto ayuda a evitar desagradables sorpresas al
comenzar a rodar, la bici es conveniente que tenga una parrilla
portabultos que nos permita llevar la mochila con ropa, dinero,
un móvil, unas pocas herramientas y algo de comida para las
paradas. También es conveniente que la bici sea cómoda, con
marchas para superar
desniveles, con alguna luz para túneles o por si la noche nos
alcanza, portabidones para llevar agua y llevar unas alforjas
para transportar los enseres con comodidad.
Estas herramientas de supervivencia son tronchacadenas,
desmontables y parches para pinchazos, una cámara de repuesto,
una bomba pequeña y una herramienta multiusos con llaves allen y
destornillador.
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